Guía para el visitante



La Iglesia no solo conserva los libros parroquiales prácticamente en su totalidad, datando el primero de ellos del siglo XV, sino que también contiene una biblioteca conformada por el legado de los ilustres párrocos que la gobernaron. Así, hoy nos encontramos un verdadero muestrario del libro antiguo, en el que nos sorprenden obras manuscritas en el siglo XV, como un Concilio turiasionense comprado en Calatayud en 1620; o impresas, como unos Decretales de Gregorio IX surgidos de la imprenta de Francois Fradyn en Lyon que datan de 1533. Asimismo, no podemos obviar un ejemplar de la Veneración de las Santas Imagenes, origen y milagros de la de San Ignacio de Munébrega, fundador de la Compañía de Jesús, fechado en 1669; una obra del Padre Alonso de Andrade, natural de Toledo y Calificador de la Inquisición, que afirma que la patria del fundador de los jesuitas era Munébrega